viernes, 10 de junio de 2011

TRISTE, SOLITARIO Y FINAL

"Si hoy gana Arsenal. River juega la promo y la pierde", me dijo un amigo hincha de la banda. No el hice caso. Cuando vi la derrota en dos de Olimpo en Sarandí, tampoco. Y así fueron mis horas hasta que presencié el empate con Colón en el Monumental, ante un rival que nunca quizo atacar y que se encontró con el gol por nuestros errores y que nos regaló la pelota y la cancha. Claro, que nuestros players nunca se enteraron.
Penamos hasta empatar y sobre el final casi lo ganamos, de casualidad, pero lo ganamos. Pavone se la llevó a la rastra, a la pelota y a Funes Mori que lo encimó lo suficiente para molestarlo. Así y todo el tanque la estrelló en el palo y el rebote le cayó al delantero de las inferiores, que lejos de las habilidades de Saviola, Crespo o Cavenaghi, la tiró ancha más de dos metros.
Eso es River hoy, la torpeza de Funes Mori. ¿Entonces qué hacemos? Porque si no pudimos con un Colón que no quizo, qué no espera cuando nos toque un Belgrano dispuesto a hacer historia. El escenario es cruel. Supongamos un 0 a 0, un 1 a 1 en Córdoba. ¿Alguien imagina la revancha? La ventaja deportiva nos regala el empate, pero este River podría jugar a aguantarlo? Los últimos resultados indican lo contrario. Los minutos pasan y no conseguimos quebrar el cero. El murmullo crece y cada contra del Pirata es más peligrosa. Todo eso hasta que a diez del final nos embocan y chau. Se nos vino un final triste y solitario, porque el resto de la Argentina festeja. Boca, porque siempre está mirándonos y los demás porque siempre se festeja ver caer al gigante.
La que acabo de escribir es una pesadilla que ronda por mi cabeza, antes de que Arsenal doblegara a Olimpo. Una pesadilla de la que todos queremos despertar, pero en verdad tampoco queremos hacerlo, porque sabemos que no es un sueño, sino la cruel realidad.
Los que creen invóquense a cuanto Dios conozcan; los que no, crucen dedos y prometan lo imprometible. Así de mal estamos. Así de mal.